Programa de Libertad Digital TV sobre las ultimas novedades en Ciencia con Jorge Alclade - 07/09/10
Cirugía plástica sin pasar por el quirófano
Aumentos de pecho o glúteos sin tener que pasar por una intervención quirúrgica y con una recuperación de tan sólo diez días. Es la última propuesta de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL).
Europa Press
Ciencia con Jorge Alcalde
Una vez mas desde Libertad Digital TV Jorge Alcalde nos trae las ultimas noticias de Ciencia en general.
Libertad Digital TV
LEONARDO, MONTSERRAT Y EL ENIGMA DE LA GIOCONDA
Cinco años atrás acababa de publicar mi libro ALTO RIESGO, LOS COSTES DEL PROGRESO. En ese momento trabajaba en un nuevo proyecto editorial: en concreto, un estudio sobre la ideología nazi. Entonces llegó a mis manos un artículo de la revista Historia y Vida (número 158, mayo de 1981), escrito por Hilari Raguer, monje de Montserrat y reputado historiador. En este preciado documento se explicaba con bastante detalle un hecho excepcional: la visita de Heinrich Himmler a Montserrat, el 23 de octubre de 1940. Su “cicerone”, un monje de apellido Ripoll, escuchó con estupor la siguiente declaración del alto mandatario nazi: “En Montserrat se promulgó la herejía albigense, con la que nosotros (los nacionalsocialistas) tenemos tantos puntos de contacto”.
El lugarteniente de Hitler fue a Montserrat siguiendo la pista de Perceval, el personaje legendario que inspiró el célebre poema de Wolfran von Eschenbach (hacia 1200). Sesenta años antes, en su ópera Parsifal (1882), el compositor Richard Wagner identificaría Montserrat con la no menos legendaria Montsalvat. Himmler –a diferencia de su discípulo Otto Rahn- emplazaba el mítico Grial en esta montaña mágica, habitada desde antiguo por ermitaños y monjes benedictinos.
Este hecho provocó en mí una cierta expectación, que se acrecentó cuando supe que por Montserrat habían pasado otros relevantes personajes de la Historia y la Cultura: Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Wilhelm von Humboldt, y tal vez Johann Wolfgang von Goethe. Todos ellos en busca de un mismo objetivo: su iluminación.
Goethe, en su poema titulado Geheimnisse (los Misterios), describe un enclave idéntico al de Montserrat. En un pasaje de esta obra llama Rosacruz (Rosenkreuzer) al valle donde se ubica el monasterio. En 1816 aclaró, en el periódico Morgenblat, que la idea original del poema era “conducir al lector a través de una suerte de Montserrat ideal”.
Ignacio de Loyola (fundador de la Orden de los Jesuitas) interrumpió su viaje a Barcelona, camino de Jerusalén, y permaneció en el monasterio y sus alrededores varias semanas, en las cuales renunció a la carrera militar, regaló espada y armadura, y aprendió lo esencial de su doctrina (los llamados Ejercicios Espirituales), con el apoyo de un monje llamado Dom Chanon.
Francisco de Asís, según la tradición, llegaría a Montserrat andando, desde Barcelona, porque se negó a cabalgar. José María de Mena, en su delicioso libro Curiosidades y leyendas de Barcelona, explica la siguiente –jugosa- anécdota:
“También se cuenta que habiendo manifestado San Francisco su propósito de ir a visitar a la Virgen de Montserrat, los consellers de Barcelona le ofrecieron un caballo para hacer el viaje, pero Francisco lo rechazó diciendo que si Jesús había ido a Jerusalén en una burra, él no podía aceptar un caballo. Ni siquiera una burra, pues no era digno de igualar a Jesús, por lo que él haría el viaje a pie. De aquí quedó en Barcelona la frase Anar amb el cavallet de Sant Francesc (ir en el caballito de San Francisco), para indicar que se viaja a pie”.
De esta gesta de San Francisco de Asís (Montserrat dista de Barcelona unos 60 kilómetros) tal vez proceda el hábito de hacer el camino de Barcelona a Montserrat, durante la noche, para llegar al monasterio al alba. Tradición, por cierto, que yo he cumplido en dos años consecutivos.
Goethe, Ignacio de Loyola y Francisco de Asís. Por no hablar de Wagner. Grandes hombres que buscaron la “Montserrat ideal”. El hermano Marcos de Goethe, o el Parsifal de Wagner, no hacen más que seguir los pasos de tantos y tantos humildes peregrinos, que desde toda Europa, encontraron en la virgen negra (la Virgen de Montserrat) consuelo y remedio a sus penas.
Uno de ellos pudo ser Leonardo Da Vinci. Éste tendría raíces catalanas, y tal vez incluso familia en Barcelona. Un antepasado (Giovanni Da Vinci) murió en esta ciudad en 1406. Aquí –seguramente- dejaría familia y amigos. Leonardo Da Vinci tuvo trato con algunos personajes que se distinguen por un rasgo común: sus ancestros serían herejes huidos del Pirineo catalán, tras la Cruzada contra los cátaros de la primera mitad del siglo XIII. Entre ellos, Francesco de Melzi (descendiente de la familia catalana de los Melció), y tal vez Gian Giorgio Allione (emparentado con los Alió), que como él sirvió al rey de Francia (Francisco I) en el año 1518. Pero también conoció a Americo Vespucci, un descendiente de catalanes afincado en Florencia, de nombre Aimerich Despuig; y a la familia Geraldini, emparentada con Lisa Geraldini del Giocondo, la célebre Gioconda (Antonio Geraldini fue embajador de Florencia en Barcelona).
Demasiados vínculos con Barcelona para ser producto de la casualidad. Mi sospecha pasó a ser convencimiento cuando, con mi amigo Toni Babia i Privat, averiguamos que cerca de Martorell existe un enclave (una atalaya natural) cuya panorámica es prácticamente idéntica a la que podemos encontrar en el cuadro conocido como La Gioconda.
Posteriormente, con mis viajes a Vinci (en la Toscana italiana) y a Vinçà (en el Departamento francés de los Pirineos Orientales), supe: 1) que fue la familia Da Vinci la que dio nombre al pueblo de Vinci, y no al revés; y 2), que Da Vinci podría derivar de la antigua Vinciano (hoy Vinçà), pueblo de la comarca catalana del Conflent.
Sí, los Da Vinci tendrían origen catalán. Su escudo lo expone bien claramente, pues es idéntico al del Reino de Mallorca, que señoreó en la Cerdeña, el Rosellón y el Conflent durante tres cuartos de siglo: desde la muerte de Jaime I el Conquistador, hasta su recuperación (para la Corona de Aragón) por Pedro III el Ceremonioso.
Leonardo habría estado dos veces en Cataluña: en 1481-1483, y en algún momento durante el primer decenio del siglo XVI. Habría visitado Barcelona, Montserrat y su tierra natal: Vinciano, la actual Vinçà. Este “paisaje vital” lo habría plasmado en su obra pictórica, en sus dibujos y en algunos de sus relatos. En Montserrat habría pintado al menos un cuadro (su San Jerónimo), y habría tomado notas para pintar varios más (La Virgen de las Rocas, La Gioconda). Algunos retazos de este “paisaje vital” aparecen asimismo en su Anunciación. Y tal vez la célebre sonrisa de La Gioconda tenga algo que ver con la beatífica expresión de la virgen negra de Montserrat.
Leonardo, el hereje, el cátaro, habría expuesto su disidencia religiosa en su cuadro La Adoración de los Magos, que no finalizó para no acabar con sus huesos en la cárcel; o peor, en la pira.
Estos años de estancia en Cataluña, de 1481 a 1483, los llamo “Los años perdidos de Leonardo da Vinci”. Es una época escasamente estudiada, y mal comprendida. LEONARDO, MONTSERRAT Y EL ENIGMA DE LA GIOCONDA es un modesto intento de sacar a la luz un período inédito, inexplorado, de la vida del singular artista, científico y filósofo florentino.
Jose Luis Espejo
Presentación:
EL CONOCIMIENTO SECRETO
EL CONOCIMIENTO SECRETO: LOS ENTRESIJOS DE LAS SOCIEDADES SECRETAS
¿Hay un conocimiento secreto, patrimonio de una elite de privilegiados? José Luis Espejo sostiene que ello es algo más que una presunción: es una realidad. Determinados artistas, científicos e iluminados han constituido, a lo largo de los siglos, una “cadena de iniciados”, y habrían proclamado subrepticiamente, a través de un complejo lenguaje simbólico, su saber y su compromiso con un determinado ideario de carácter restringido.
El Conocimiento Secreto sería el residuo de una antigua sabiduría, llamada por los esoteristas Filosofía Perenne. Los autodenominados “elegidos”, sus custodios, se atribuyen el deber –y la obligación- de preservarla y ocultarla de la vista del pueblo, ya sea porque consideran que su difusión pública podría generar un grave perjuicio a la Humanidad, o porque se proclaman únicos y exclusivos herederos del legado de los “antiguos”, los forjadores de dicha sabiduría oculta.
Ello les convierte en una casta aparte. Diversas sociedades secretas o discretas se encargan de seleccionar y preparar a los adeptos, a través de un proceso gradual de iniciación. Estas organizaciones iniciáticas suelen subdividirse en dos grandes círculos, que a grandes rasgos podríamos denominar “externo” e “interno”.
Durante los últimos decenios, algunos de los fundamentos gnósticos, herméticos y cabalísticos que inspiran a estas agrupaciones de “elegidos”, han rebasado sus límites para generalizar entre las masas una nueva doctrina de carácter exotérico (con X): es el llamado movimiento New Age, el cual ocupa un lugar muy destacado en la moderna literatura, y especialmente en el cine de Hollywood.
El autor de EL CONOCIMIENTO SECRETO pretende abordar, con rigor, y también con exhaustividad, un cuerpo de creencias que ha sido premeditadamente soslayado por los estudiosos serios de la cultura y los movimientos sociales. El Conocimiento Secreto entra dentro de lo mitológico y lo numinoso: es la “mitología del siglo XXI”. Como en tiempos pretéritos, este saber ha sido atesorado por los “nuevos sacerdotes”, los modernos preservadores de la Tradición.
José Luis Espejo se ha propuesto dar a conocer al gran público una serie de ideas y conocimientos, muy alejados de las preocupaciones cotidianas del ciudadano medio, que inspiran y guían a poderosas elites de “adeptos” e “iniciados”. Sólo por eso, porque de forma indirecta repercuten en sus vidas, los ciudadanos y ciudadanas corrientes –los no iniciados- también tienen derecho “a saber”…
CONTRAPORTADA: Más allá de la Historia oficial se esconde una Historia oculta que desconocemos. Existe un conocimiento secreto, que constituye una contraseña para acceder al núcleo central del Poder. Es mucho más que un liviano pasatiempo de los poderosos: multitud de obras literarias y ensayísticas incorporan estos contenidos, a veces de forma velada, y en ocasiones de forma explícita. Los iniciados los expresan a través de la pintura, la literatura, el cine, la arquitectura, la música…, y así exteriorizan su militancia esotérica como forma de “comunicar” algo a sus contemporáneos.
Esta obra enseña al lector los entresijos de las sociedades secretas, así como sus ideas, que corren por el circuito intelectual de las sociedades modernas y que entran en la categoría de lo esotérico, lo mágico y lo mitológico.
SOLAPA: Es cierto que no todas las sociedades iniciáticas se parecen: las hay abiertas y cerradas; benéficas y malignas; serias e informales. No es lo mismo la Masonería (y dentro de ésta hay categorías) que una entidad New Age. Pero, ¿cómo negar que tanto unas como otras comparten un mismo sustrato de ideas? Dentro del mundo iniciático hay tantas sectas, escuelas, obediencias y ritos como dentro de la doctrina llamada “cristiana”, que abraza desde el gnosticismo cátaro (y otras herejías) hasta el catolicismo romano.
No odemos obviar que vivimos en una época mítica. El Mito –con mayúscula- no murió con la hegemonía del racionalismo, a principios del siglo XIX. Más bien al contrario, se ha fortalecido y se ha transformado. Desde mediados del siglo XX se ha ido consolidando una doctrina esotérica derivada de las corrientes subterráneas del pensamiento heterodoxo de tipo gnóstico, que a inicios del siglo XXI domina buena parte de las facetas de lo numinoso y lo religioso, en el campo de las creencias, del pensamiento, del Arte y de las formas de vivir. Ello es así porque la tecnología y la ciencia, por sí solas, son incapaces de reprimir aquella parte de nuestro ser que se ha venido a llamar “búsqueda de la trascendencia”. Si acaso la ha transformado; la ha “vulgarizado”. La significación de los mitos y de los símbolos se ha convertido en objeto de curiosidad y análisis por parte del gran público. De ahí la pertinencia y la necesidad de la presente obra.
EL AUTOR: José Luis Espejo nació en Barcelona en 1965. Licenciado en Geografía e Historia, comenzó su carrera literaria como articulista en diversas revistas de análisis social. Sus estancias en Estados Unidos y Gran Bretaña, que se han prolongado a lo largo de varios años, le han puesto en contacto con las corrientes más actuales por lo que se refiere a las dos materias que más le preocupan: la Historia Oculta y el pensamiento social. Ha trabajado como guionista de televisión y es realizador de productos audiovisuales de carácter histórico (entre ellos, LA ATLÁNTIDA, LO QUE LA CIENCIA OCULTA y LEONARDO, MONTSERRAT Y EL ENIGMA DE LA GIOCONDA). Es autor de Alto Riesgo, los costes del Progreso, Leonardo, los años perdidos y Los Hijos del Edén.
A lo largo de los últimos veinte años ha profundizado en la importancia del simbolismo y del mito como vías de transmisión de tradiciones antiguas, llegando a la conclusión de que la Historia Oral es un recurso de primer orden para conocer nuestro pasado. El mito imbuye a la sociedad que nos ha tocado vivir. No en vano nuestra época es tan mítica como cualquier otra. He aquí el propósito que inspira El Conocimiento Secreto: desvelar la herencia de la Tradición Primordial en el día de hoy y profundizar en los fundamentos del corpus mítico de nuestros días.
ÍNDICE DEL LIBRO:
- Prólogo.
- Introducción.
1. Iniciación.
2. Primer Arcano: todo empezó en la Atlántida.
3. Segundo Arcano: el Grial, objeto de Poder.
4. Tercer Arcano: hay una cadena de iniciados.
5. Cuarto Arcano: hay un poder oculto.
6. Quinto Arcano: entramos en una nueva era.
7. Sexto Arcano: hay que leer entre líneas.
8. Mensajes subliminales en el mundo audiovisual.
- Consideraciones finales.
- Bibliografía.
- Filmografía.
En el capítulo 8 José Luis Espejo analiza, en 66 páginas, el mensaje subliminal (esotérico) de 59 películas, tanto clásicas como modernas. En ellas se plasma el contenido mitológico y esotérico estudiado a lo largo de todo el libro, y sirven de base para demostrar la profunda huella que la tradición oculta (especialmente en su variante exotérica: el movimiento New Age) ha dejado en nuestros días.
FICHA DEL LIBRO: “El Conocimiento Secreto. Los entresijos de las sociedades secretas”. Publicado por Ediciones B-Divulgación. Primera edición: mayo del 2009.
Ediciones B tiene delegaciones en Barcelona, Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Madrid, México D.F., Montevideo, Quito y Santiago de Chile.
Articulo de Jose Luis Espejo
Contactar
historiaoculta@gmail.com
En este audiovisual hace un recorrido por los puntos mas controvertidos en torno a los verdaderos orígenes de la civilización.
NASA TV
Canal NASA en portalhispano.org
280.000 focas morirán a manos de los cazadores
Como cada año la caza de focas cuenta con detractadores y partidarios. Canadá ya ha abierto la veda de la polémica caza. Ottawa ha anunciado la posibilidad de cazar unos 280.000 ejemplares, algo más que el año pasado. Una cantidad que justifican con la numerosa población de foca con más de 5 millones de animales. Rusia no contará con su apreciada piel, carne y grasa. Este año ha prohibido la caza.
video.publico.es
LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS, de José Luis Espejo.
LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS, de José Luis Espejo.

Entre 1479 y 1485 se suceden las pestes en Florencia y en Milán. Durante esos años no se sabe prácticamente nada de Leonardo. Sin embargo, en 1483 pinta La Virgen de las Rocas y en 1484 comienza a escribir sus célebres Cuadernos.
Giulio della Rovere (futuro papa Julio II) era por entonces abad comandatario de Montserrat, si bien había cedido sus poderes al padre Llorenç Maruny. En marzo de 1483 Giulio della Rovere hace una permuta con el abad de Santa Maria della Grotta (Sicilia), el catalán Joan de Peralta. Éste pretende hacer venir unos monjes de Padua (no lo consigue), y encarga al italiano Jacopo Verginali la construcción de un nuevo edificio en lo que hoy día es Montserrat. Fernando II de Aragón (Fernando en Católico) se empeña en pasar este monasterio a la obediencia de la orden de los Jerónimos. Es por ello que sus nuevos monjes se proponen adquirir un cuadro en honor de este santo, traductor de la Biblia latina (la conocida Vulgata). Éste es el contexto histórico que enmarcaría la visita de Leonardo a Barcelona, entre 1481 y 1483: sus “años perdidos”.
Montserrat había tenido anteriormente monjes italianos. En 1443 llegaron seis monjes de Montecassino (Frater Henricus de Alamania, Frater Ciprianus, Frater Simplicius, Frater Baptista, Frater Antonii, Frater Natalem).
En tiempos de Fernando el Católico, Catalunya se llena de intelectuales italianos. Entre ellos: Antonio y Alejandro Geraldino, Pedro Martir d’Angleria, o Lucio Marineo Siculo. Pere de Cardona los atrae desde la corte pontificia (catalana y valenciana) de los Borja (o Borgia, como son conocidos en Italia).
Antonio Geraldino, embajador de Florencia en Barcelona, era un Geraldini, familia muy cercana a Leonardo, pues no en vano la célebre “Mona Lisa” de la que habla Vasari se llamaba Lisa Geraldini del Giocondo (la Gioconda). Su otro hermano, Alejando Geraldino, fue con Colón a América, y allí sería el primer obispo de Santo Domingo. Americo Vespuccio (en realidad, Aimerich Despuig, descendiente –como Leonardo- de catalanes) visitó la ciudad en repetidas ocasiones. Como los Geraldini, fue amigo tanto de Colón como de Leonardo. Ésta es una circunstancia que abre prometedores interrogantes acerca de la vida de ambos personajes históricos.
Leonardo tenía otros vínculos con España. Un antepasado suyo (Giovanni Da Vinci) murió en Barcelona en 1406. Leonardo pintó un retrato de Ginevra de Benci (1475), encargado por el diplomático veneciano Bernardo Bembo. Éste hizo un viaje por España entre 1468 y 1469.
Éstos son algunos ejemplos del contexto histórico en el que yo enmarco mi hipótesis:
LEONARDO DA VINCI PASÓ UN AÑO Y MEDIO EN MONTSERRAT, ENTRE 1481 Y 1483.
Fruto de esta estancia, pintó el cuadro titulado La Virgen de las Rocas, donde se ve con claridad el roquedo montserratino. En Montserrat habría dejado su San Jerónimo, hoy en los Museos Vaticanos. La historia de este cuadro es muy ilustrativa: sería robado por las tropas del mariscal Suchet, en 1812, y habría sido regalado a Joseph Fesch, tío de Napoleón. Cuando éste murió, su familia lo vendió a la Pinacoteca Vaticana. Un relieve del escultor catalán Pau Serra, realizado en 1755, es muy parecido al San Jerónimo de Leonardo, lo que probaría que el citado cuadro estaría en el monasterio de Montserrat por esos años.
Leonardo efectuaría un segundo viaje a Barcelona tras su huida de Milán, en los primeros 1500. En este viaje tomaría notas del paisaje de los alrededores de Montserrat, reflejado en su célebre Gioconda. Con posterioridad, retocaría La Anunciación, detallando paisajes de Catalunya: el Canigó, Montserrat, y la ciudad de Barcelona, cuyo puerto aparece en construcción (las obras se iniciaron en 1477).
¿Por qué vino Leonardo a Catalunya? Por tres razones: por el encargo que el monasterio de Montserrat le hiciera de pintar su San Jerónimo (así como alguna virgen; tal vez su Virgen del Gato, hoy perdida); por su condición de practicante del culto cátaro, vivo en sus días tanto en Italia como en Catalunya, y por su afición a la Alquimia. A este respecto, Julio II, abad de Montserrat por esos años, es conocido como Papa Alquimista.
Tanto el catarismo como la alquimia se practicaban en Catalunya. Cerca de Flix, en Tarragona, se han hallado lugares de culto cátaro, datados hacia finales del siglo XV. Montserrat y el monasterio de Sant Cugat del Vallès eran academias alquímicas. En la Biblioteca de Montserrat se conservan algunos incunables de contenido alquímico.

Inscripciones cátaras cerca de Flix, en Tarragona. Están datadas hacia finales del siglo XV. En ellas encontramos la palabra “Magdalena”. Fotos: Frank Roch.
El “melocotón alquímico”, cristalizado en piedra, conservado en el Museo Arqueológico de Barcelona. Fue encontrado en 1972 escondido en una hornacina del monasterio de Sant Cugat, en Barcelona. Actualmente está guardado en una cámara acorazada. Foto facilitada por el propio museo.
Catalunya fue un refugio de cátaros tras las Cruzadas contra los Albigenses. La población se dobló prácticamente. Otro buen montón de cátaros fue a parar al Norte de Italia. Nunca se perdió el contacto entre ambas comunidades.
“Catalunya” deriva de un apellido con origen en Carcassona (Catalan). Su primera mención tiene lugar en tiempos de Ramon Berenguer III. Si bien la primera vez que se tiene constancia del apellido “Catalan” en Catalunya es en Montserrat, en 1125.
Con anterioridad, Catalunya no existía. Era simplemente una prolongación del Reino-Condado de Barcelona. Catalunya recibió su nombre de los refugiados cátaros. Tal vez entonces se empezara a llamar “tierra de los cátaros”, o Catalunya.
Desde mi punto de vista “Catalan”, como “cátaro”, no deriva de “katarós” (puro), sino de “cattus” (gato). No en vano, el último cátaro, quemado en 1321, de nombre Belibaste, tenía un nombre compuesto: Bel y Bastet. Bel era el Ser Supremo cananeo (equivalente a nuestro Yahvé), y Bastet era la diosa gato de los egipcios (equivalente a Isis, o a Ishtar). Catalunya sería la “tierra del gato”, del mismo modo que Occitania, más al norte, sería la “tierra de la oca”. Es curioso que Leonardo pintaría una “virgen del gato”, hoy perdida, y una Leda acompañada de un cisne (cisne-oca, ambos tienen el mismo valor simbólico), de la que sólo se conservan copias.
En definitiva, mi libro LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS tiene dos puntos clave:
- El misterio de La Gioconda desvelado: Leonardo estuvo en Catalunya, y en Montserrat aprendió algunos secretos importantes. Ello se refleja en la sonrisa (sardónica) de La Gioconda.
- Catarismo e identidad catalana están íntimamente ligados. Ello sigue siendo una realidad entre las elites de este país. Sólo por cuestiones de tipo religioso la cultura catalana ha resistido los embates de la castellanización.
En LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS pretendo descubrir la cara oculta de Leonardo, aquella que nunca ha salido a la luz. Para ello, sin olvidar la época que le tocó vivir (el contexto histórico y artístico de su época), hago una lectura del lenguaje simbólico de su obra. Ésta expresa un mensaje, dirigido a los miembros de la orden secreta en la que estaba iniciado. Éste es el factor diferenciador fundamental de mi análisis de la obra de Leonardo, en relación a otros más convencionales.
Por lo que se refiere al contexto histórico, en mi libro LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS entro a fondo en las relaciones comerciales entre las ciudades de Barcelona y Florencia a finales del siglo XV. Éstas eran muy intensas. Antes me he referido a dos familias: los Vespucci-Despuig y los Geraldini. Ambos son un ejemplo de los estrechos vínculos entre Catalunya y el Norte de Italia.
Americo Vespucci firmaba como Despuche en Sevilla, según consta en documentos guardados en la Casa de la Contratación. Ello es una prueba de su linaje catalán, que vemos refrendado en la comparación de los escudos de los Vespucci italianos y los Despuig catalanes:

A la izquierda Escudo de los Vespucci italianos, según consta en el catálogo heráldico conocido como Spretti. A la derecha, escudo de los Despuig catalanes, tal como aparece en el Garcia Caraffa. Obsérvese que los Despuig ostentan, como los Vespucci, un conjunto de avispas, acompañadas por un panal y por la flor de Lis, símbolo de la ciudad de Florencia.
Por su parte, los Da Vinci podrían estar emparentados con los Geraldini, que como los primeros, tenían las tres barras del Reino de Mallorca (una de las variantes de la senyera catalana) en su blasón heráldico. Por no hablar del león, con una postura y una indumentaria idénticas:
A la izquierda, escudo de los Da Vinci. A su derecha, escudo del antiguo Reino de Mallorca, por cien años desgajado de la Corona de Aragón.

En posteriores etapas de mi investigación he llegado a la conclusión de que la llegada de Leonardo Da Vinci a Barcelona podría haber sido incentivada por uno de estos dos linajes: los Despuig o los Geraldini. Quisiera hacer constar mi agradecimiento a Jordi Bilbeny y a los miembros de la fundación Nova Història, a quienes debo el conocimiento de algunos detalles significativos acerca de dichas nissagues (linajes).
En definitiva, en este libro investigo una etapa de la vida de Leonardo –el período comprendido entre los años 1481 y 1483- de la que se desconoce todo: dónde estuvo, qué hizo, y por qué se perdió su pista. Aporto diversas pruebas para demostrar que Leonardo estuvo en Barcelona (y más concretamente en Montserrat), como antes de él hicieron otras figuras de la historia, como Gerberto de Aurignac (el futuro papa Silvestre II, más conocido como el Papa alquimista) o San Francisco de Asís; y posteriormente otros personajes, como Ignacio de Loyola (fundador de los Jesuitas). Porque Montserrat era una academia de alquimia. El mito del Grial tiene mucho que ver con esta fama universal, que atrajo a personajes como Goethe, Wagner o el mismo Himmler.
Puedo demostrar que en Montserrat Leonardo pintó su San Jerónimo, y se inspiró para realizar La Virgen de las Rocas, La Gioconda, algunos dibujos, y retocar La Anunciación y La Adoración de los Magos.
Buena parte de la simbología de la obra de Leonardo –como su obsesión por Juan Bautista y la Magdalena- tiene que ver con las raíces cátaras de su familia. Como un elemento accesorio, planteo la hipótesis del origen catalán de su linaje. Los Da Vinci serían refugiados cátaros del Rosellón instalados en la Toscana en el siglo XIII. Considero que tengo importantes pruebas para demostrarlo.
José Luis Espejo.
José Luis Espejo es autor del vídeo LA ATLÁNTIDA LO QUE LA CIENCIA OCULTA.
Si quiere realizar algún comentario: historiaoculta@gmail.com
A continuación Salvador D’Arbó , un periodista español (catalán, para ser más preciso), entrevista a Jose Luis Espejo en relación a su libro “Leonardo los años perdidos”. La encontrarás en Google Video con el título LEONARDO LOS AÑOS PERDIDOS.
Aquí José Luis Espejo desvela el principal secreto de Leonardo, y de La Gioconda. Leonardo era italiano, pero su familia tendría raíces en Cataluña (Cataluña es uno de los territorios de España). Seguramente los Da Vinci marcharían del Norte de Cataluña, en territorio que actualmente es francés, a resultas de la persecución contra los herejes cátaros, en el siglo XIII. En Barcelona tendría familia. Aquí pintaría el paisaje de la Gioconda, que luego incorporó a este famoso cuadro.
